miércoles 17 de junio de 2009

Elena (Segunda parte)

Si no leíste la primera parte del relato, haz click aquí

Elena se encontraba en la profundidad del río y, a pesar de que las aguas avanzaban velozmente, ella permanecía inmóvil. Una enorme burbuja de oxígeno la rodeaba y le impedía ahogarse. Miró hacia arriba y observó que el cielo había cambiado. Ahora no podía ver ni una sola nube, y el Sol relucía con fuerza sobre el paisaje.

Entonces ocurrió. Unos pequeños pies se zambullieron en el agua, y una niña provista de un bikini rojo estampado empezó a nadar por la superfície. Elena reconoció enseguida aquel bikini. Tendría seis años cuando su madre se lo compró, como regalo de fin de curso. Fue la envidia de todas las niñas del pueblo, pues el bikini era de Italia, nada más y nada menos, y eso para unas niñas de seis años queda tan lejos que parece haber venido del cielo.

La niña empezó a bucear. Parecía buscar algo.

“No, esto no puede estar pasando”, se dijo Elena.

La niña giró la cabeza y la vio. La vio a ella. Empezó a bucear hasta alcanzarla y permaneció allí un tiempo, inmóvil, mirándola a los ojos y sonriendo.

Elena no daba crédito a lo que veía. ¡Era ella de pequeña! ¡Era ella, treinta años atrás! Se había reconocido al instante y ello quería decir que no había cambiado tanto. Quería decir que aún tenía tiempo de volver a ser aquella niña. La pequeña le tendió la mano y Elena la agarró con fuerza. Por primera vez en aquel día, sintió miedo.

Un segundo más tarde, Elena emergía a la superfície, llenando con fuerza sus pulmones. Buscó la mano de la niña y encontró la de Carlos:

- Cariño, ¿estás bien? ¡Elena, contesta! ¡Elena!


- Sí, sí... Es...es...toy bien – acertó a contestar Elena. - ¿Dónde está la niña?

- ¿Qué niña? Aquí no hay ninguna niña.


- Ella me sonrió. Llevaba un bikini rojo. Me cogió de la mano. Ella... Ella era yo


- Tranquila, cariño. Tranquila. Todo ha pasado. Tranquila. Jamás te dejaré sola. Te quiero.

Elena abrazó con fuerza a Carlos. Sonreía. Sonreía con todas sus fuerzas, porque ya sabía quién era. Su niñez se lo había recordado.

A lo lejos, pareció intuir la silueta de una niña que, cubierta con su toalla preferída, se alejaba de la mano de su padre. Ella volvió la cabeza una vez más y una última sonrisa devolvió a Elena a la vida. A la vida que a partir de ahora empezaba sólo para ella.

FIN



8 comentarios:

Jordi Enric dijo...

La Verdad, me has tenido en ascuas estos días jejeje. Pero muy bien llevado, y muy buena reflexión. Me ha gustado la historia realmente.
Un saludo desde la Caverna.
Jordi Enric.

Omega dijo...

Mu ha gustado más la primera parte pero a pesar del final feliz (hubiera preferido que realmente muriera) de la historia me ha entristecido bastante.

Cuídate mucho y sigue escribiendo!!

Omega

hatoros dijo...

PRECIOSO QUERIDA SARA UN ABRAZO MUY GRANDE. YO TAMBIÉN TE ECHABA DE MENOS.
LO DE LA PINTURA NO SE CÓMO LLEGÓ AL BLOG. VI OTRO BLOG, YO PINTÉ TAMBIEN Y CUANDO VOLVÍ AL MÍO AHÍ SE QUEDO, NO SÉ CÓMO HACERLO MÁS CHICO

Oscar García dijo...

Tenemos que tocar fondo para darnos cuenta de que aún podemos subir a la superficie. Lo has relatado estupendamente. Entrañable!

Un beso

Calvarian dijo...

Bella historia. Supongo que siempre es bueno reencontrarse con la pureza de la niñez. Luego...esa mano salvadora...
Besix

"Premio Maria Amelia Lòpez Soliño" dijo...

Hola, Sara.
Tenemos la satisfacción de comunicarte que el Ayuntamiento de Muxía, localidad natal de Maria Amelia López, la "abuela bloguera" fallecida el dia 20 de Mayo, acordó por unanimidad en Pleno celebrado el viernes 26, la creación de un premio con su nombre. Supone un gran paso adelante para incentivar a los mayores a seguir su ejemplo.
Nos complace compartir esta noticia con todos los que la seguíais.

Un saludo afectuoso.

KI dijo...

Me encanto la historia!. Tuve q ojear la primera parte para no perder la ilación del relato :P


Besos!

Angus dijo...

Muy, muy bueno.

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